
Expertos de la Naciones Unidas denuncian la brutal coerción de Donald Trump contra el pueblo cubano
Los expertos de la ONU señalaron que el bloqueo de las importaciones de petróleo a Cuba forma “parte de una inquietante tendencia de ilegalidad y desprecio por el multilateralismo y la Carta de la ONU.
Un trío de expertos en derechos de las Naciones Unidas exigió el martes que el gobierno de Estados Unidos “cese todas las amenazas” contra Cuba y acusó al presidente Donald Trump de promover una “inquietante tendencia de ilegalidad” con los preparativos para atacar a la nación insular; una acusación formal contra su expresidente; y un prolongado bloqueo petrolero que ha dejado a los cubanos enfrentando apagones y el colapso de su elogiado sistema de salud.
“Los esfuerzos por cambiar el orden constitucional de un Estado soberano mediante amenazas y coerción evocan prácticas de la era colonial”, afirmaron George Katrougalos, experto independiente en la promoción de un orden internacional democrático; Zaina Jallad, relatora especial sobre medidas coercitivas unilaterales; y Ben Saul, relator especial sobre la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos.
Los expertos señalaron la declaración de Trump sobre lo que se ha conocido como la Doctrina Donroe, “que afirma la predominancia de Estados Unidos sobre el hemisferio occidental” mediante la fuerza militar, así como sus repetidos comentarios sobre la posibilidad de tomar control de Cuba, cuyo gobierno comunista —según ha dicho Trump— ha convertido al país en una “nación fallida”.
“Las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre el ‘honor de tomar Cuba’ reflejan una estrategia profundamente preocupante de coerción contra un Estado soberano”, señalaron los expertos. “Esta afirmación no es mera retórica, sino parte de una estrategia más amplia que incluye el embargo de larga data contra Cuba, su inclusión en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, el reciente bloqueo de combustible y la imposición de medidas coercitivas a terceros países”.
En enero, Trump emitió una orden ejecutiva centrada en la afirmación —calificada de risible por funcionarios cubanos e internacionales— de que el país representa una “amenaza extraordinaria” para Estados Unidos, y advirtió a otros países que dejaran de suministrar petróleo a la isla. La administración Trump ya había cortado la principal fuente de energía de Cuba ese mismo mes cuando secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro y tomó el control de las reservas petroleras del país.
El bloqueo petrolero — cuya existencia ha sido recientemente negada por el secretario de Estado Marco Rubio — ha dejado a los hospitales enfrentando escasez de suministros y medicamentos, ha obligado a las escuelas a reducir horarios, ha provocado la acumulación de basura en las calles debido a las dificultades para mantener los servicios de saneamiento y ha dejado a ciudades y pueblos de todo el país con apenas unas pocas horas de electricidad al día.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos que abandonaron el país hacia Estados Unidos años antes de que Fidel Castro llegara al poder tras la revolución de 1959, ha abogado durante mucho tiempo por un cambio de régimen en Cuba y se ha resistido a los esfuerzos por normalizar las relaciones entre Estados Unidos y la isla.
Los expertos de la ONU señalaron que el bloqueo de las importaciones de petróleo a Cuba forma “parte de una inquietante tendencia de ilegalidad y desprecio por el multilateralismo y la Carta de la ONU. La normalización de la coerción y las amenazas de cambio de régimen socavan la integridad de todo el orden jurídico internacional”.
Los expertos también condenaron la acusación presentada el mes pasado por Estados Unidos contra el expresidente cubano Raúl Castro, la cual, dijeron, parece estar vinculada a los “esfuerzos de la administración por socavar la soberanía de Cuba” y fue caracterizada como un “uso indebido de los procedimientos judiciales internos”.
Asimismo, señalaron que la acusación —“un instrumento de política exterior coercitiva”— representa “un abuso del proceso que viola los principios de igualdad, soberanía y autodeterminación consagrados en la Carta de la ONU”.
Además, el despliegue del USS Nimitz en el Caribe Sur, afirmaron, contraviene los artículos 2(4) y 2(7) de la Carta de la ONU, que prohíben, respectivamente, la amenaza o el uso de la fuerza y exigen que la ONU se abstenga de intervenir en los asuntos internos.
Los expertos instaron a los Estados miembros de la ONU a “abstenerse de reconocer o aplicar medidas que violen los principios de igualdad soberana y no intervención” y exhortaron al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU a “abordar con urgencia las amenazas contra Cuba como una cuestión que afecta la paz y la seguridad internacionales”.
“Un orden internacional democrático y equitativo”, señalaron, “requiere que todos los Estados, independientemente de su tamaño o poder, participen en igualdad de condiciones, libres de presiones indebidas”.
