Cuatro contiendas políticas en Florida: ¿Quién ganará?

Para explorar esa pregunta, utilicé inteligencia artificial como herramienta para elaborar los escenarios más objetivos posibles para las cuatro contiendas.

Votar es importante.

A pocas semanas de las elecciones, he estado siguiendo cuatro contiendas clave en Florida: la carrera por el Senado de Estados Unidos, la elección para gobernador, la contienda por la fiscalía general de Florida y una disputa por un escaño en el Congreso del sur de Florida.

Se han realizado encuestas, se han analizado sus resultados y han surgido nuevas encuestas. Ha fluido mucho dinero en algunas de estas contiendas. La carrera por el Senado, por ejemplo, podría ayudar a determinar qué partido controla esa cámara del Congreso. Sin embargo, a pesar de tantas encuestas, gastos políticos e interminables especulaciones, nadie sabe realmente cómo terminarán estas cuatro contiendas.

Hay otro dato importante: el registro electoral favorece ampliamente a los republicanos en las cuatro contiendas. Sin embargo, los votantes sin afiliación partidista (NPA, por sus siglas en inglés), —muchos de los cuales llamamos independientes—, podrían terminar determinando los resultados.

Parece que los republicanos tienen las cuatro contiendas a su favor, y son ellos quienes podrían perderlas. Pero queda una incógnita impredecible: el presidente Donald Trump. Mantiene un firme control sobre el Partido Republicano, pero su impopularidad generalizada, particularmente en medio de las preocupaciones por la guerra y el aumento del costo de la vida, podría convertirse en un serio lastre. ¿Podría Trump arrastrar consigo a candidatos republicanos en lugares que ganó hace apenas dos años?

Para explorar esa pregunta, utilicé inteligencia artificial como herramienta para elaborar los escenarios más objetivos posibles para las cuatro contiendas.

Estos son los resultados. Como verán, ni siquiera la inteligencia artificial puede predecir con confianza los desenlaces. Las cifras favorecen a los republicanos, pero esa ventaja podría superarse si los demócratas acuden a votar en gran número y los independientes se inclinan decididamente por los candidatos demócratas.

Sin embargo, si ninguna de esas dos cosas ocurre, la ventaja republicana seguirá siendo formidable. Un análisis lo más objetivo posible —sin olvidar que estamos hablando de Florida, un estado con sus propias peculiaridades políticas— sugiere que los republicanos llevan la delantera.

Pero las elecciones no se deciden únicamente por las cifras del registro electoral. La participación, los votantes independientes, la calidad de los candidatos y el clima político pueden alterar el panorama.

Esto es lo que la inteligencia artificial generó al analizar las cuatro contiendas y sus posibles resultados.

4 contiendas en Florida, un año político fuera de lo común

Este noviembre, los votantes de Florida se enfrentarán a cuatro elecciones importantes: la contienda por el Senado de Estados Unidos entre la republicana Ashley Moody y la demócrata Angie Nixon; la elección para gobernador entre el republicano Byron Donalds y el demócrata David Jolly; la contienda por la fiscalía general entre el republicano James Uthmeier y el demócrata José Javier Rodríguez; y la elección al Congreso entre la republicana María Elvira Salazar, quien busca la reelección, y el demócrata Eliott Rodriguez.

Los candidatos, los cargos y los temas son diferentes. Sin embargo, las cuatro contiendas plantean una pregunta más amplia: ¿Hasta qué punto influirá el clima político nacional en unas elecciones celebradas en un estado donde los republicanos han establecido una ventaja considerable tanto en el registro electoral como en las elecciones estatales recientes?

Hasta el 11 de octubre, las encuestas favorecen, en general, a los republicanos en las cuatro contiendas. Sin embargo, los márgenes y las diferencias entre las encuestas individuales y el entorno político más amplio sugieren que los resultados no son del todo predecibles.

Un panorama político nacional cambiante

Las elecciones de mitad de mandato tradicionalmente funcionan, en parte, como un referéndum sobre el partido que ocupa la Casa Blanca. La popularidad del presidente, el estado de la economía y la satisfacción de los votantes con la administración pueden influir en las contiendas electorales mucho más allá de Washington.

Este año presenta una combinación de circunstancias poco habituales para los republicanos. El presidente Donald Trump enfrenta un descontento generalizado por el costo de la vida, mientras que la guerra con Irán y sus repercusiones económicas han generado dificultades políticas adicionales para su administración.

Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 9 de octubre reveló que el 78 % de los estadounidenses atribuía el aumento del costo de la vida a las políticas de Trump. Entre ellos había mayorías tanto de demócratas como de republicanos. La encuesta también encontró un considerable descontento con la gestión económica de la administración. Estos resultados no determinan cómo votarán los floridanos, pero sí ilustran los obstáculos políticos que enfrenta el partido del presidente.

El descontento económico puede influir en votantes que normalmente se identifican con el partido gobernante. El aumento de los precios de la gasolina, la vivienda, los seguros, los alimentos y otros gastos domésticos puede importarles más a algunos electores que sus lealtades partidistas tradicionales. Las consecuencias de una guerra también pueden trascender la política exterior, especialmente cuando suben los precios de la energía o las familias comienzan a preocuparse por los costos económicos y humanos de la participación militar.

Pero existe una distinción importante entre estar descontento con un presidente y estar dispuesto a votar en contra de un candidato en particular. Algunos republicanos pueden desaprobar determinadas políticas de la administración y, aun así, apoyar a los candidatos republicanos. Otros pueden distinguir entre las responsabilidades federales y estatales. Y el entusiasmo de los demócratas no se traduce automáticamente en participación electoral.

El panorama nacional ofrece una oportunidad para los demócratas. Si podrán aprovecharla en Florida, sigue siendo una incógnita.

Moody (left) and Nixon.

El Senado: Ashley Moody frente a Angie Nixon

Ashley Moody, la senadora republicana designada para ocupar el escaño vacante de Marco Rubio, busca ser elegida para completar el mandato restante. Su oponente demócrata es Angie Nixon.

Los promedios de las encuestas de octubre situaban a Moody aproximadamente seis puntos porcentuales por delante, aunque algunas encuestas individuales mostraban una contienda más reñida. Los resultados varían según la encuestadora, las fechas de los sondeos y los votantes incluidos en las muestras.

Moody se beneficia de la ventaja republicana en el registro electoral de Florida y de los resultados electorales recientes del partido en el estado. La oportunidad de Nixon depende de la participación demócrata, del apoyo de los votantes independientes y de la posibilidad de que el descontento con la administración nacional influya en las decisiones de los electores.

La contienda por el Senado también forma parte de la lucha más amplia por el control del Congreso. El resultado en Florida no determinará por sí solo qué partido controlará esa cámara, pero sí contribuirá al resultado nacional.

Posibles resultados: Moody gana por un margen cómodo; Moody gana por un margen estrecho; o Nixon da la sorpresa al construir una coalición de votantes demócratas e independientes. Las encuestas disponibles favorecen a Moody, pero no descartan las demás posibilidades.

La elección para gobernador: Byron Donalds frente a David Jolly

La contienda para suceder al gobernador republicano Ron DeSantis, quien no puede volver a postularse por haber alcanzado el límite de mandatos, enfrenta al republicano Byron Donalds y al demócrata David Jolly, exmiembro republicano del Congreso.

El panorama de las encuestas es mixto. Algunos sondeos muestran a Donalds varios puntos por delante, mientras que otros sitúan a los candidatos dentro del margen de error, incluida una encuesta reciente que los encontró empatados.

Donalds se beneficia del historial electoral republicano reciente del estado y de la ventaja de su partido en el registro electoral. La candidatura de Jolly plantea un desafío diferente para los republicanos, ya que se trata de un exrepublicano que ahora se presenta como demócrata. Su trayectoria puede atraer a algunos votantes descontentos con el rumbo del Partido Republicano, aunque también podría complicar su relación con determinados sectores del electorado demócrata.

La economía podría ser especialmente importante en una elección para gobernador. Los floridanos enfrentan problemas relacionados con el costo de la vivienda, los seguros de propiedad, el transporte, la educación y el costo de la vida. Las condiciones económicas nacionales pueden influir en sus evaluaciones, pero los votantes también examinarán los antecedentes, las propuestas y la capacidad de gobernar de los candidatos.

Posibles resultados: Donalds gana de acuerdo con la tendencia general de las encuestas; la contienda sigue reñida y se decide por la participación electoral y los votantes indecisos; o Jolly gana al convertir el descontento con la administración republicana en una coalición estatal. Por ahora, Donalds es el favorito, pero las encuestas ajustadas hacen plausible una elección competitiva.

Rodríguez (left) and Uthmeier.

Fiscal general: James Uthmeier frente a José Javier Rodríguez

La contienda por la fiscalía general enfrenta al republicano James Uthmeier al demócrata José Javier Rodríguez.

Las encuestas recientes sitúan a Uthmeier por delante, pero la magnitud de su ventaja varía considerablemente. Una encuesta de octubre situó al republicano dos puntos por delante, mientras que otra encontró una diferencia de diez puntos. El resultado más reciente, que mostró una contienda reñida, también dejó una proporción considerable de votantes indecisos.

La fiscalía general no es simplemente otro cargo partidista. Entre sus responsabilidades se encuentran la aplicación de las leyes estatales, la protección del consumidor, los litigios y la defensa de las leyes de Florida. Los antecedentes, las prioridades y las opiniones de los candidatos sobre el uso adecuado de la autoridad del cargo son factores relevantes para los votantes.

El descontento político nacional puede influir en esta contienda, pero no es posible cuantificar qué parte del apoyo a cada candidato se debe a Trump, a los asuntos estatales o a sus propios antecedentes. Las diferencias entre las encuestas también aconsejan no considerar ningún sondeo por separado como un pronóstico definitivo.

Posibles resultados: Uthmeier gana por un margen cómodo; Uthmeier gana por un margen estrecho; o Rodríguez gana si los votantes indecisos y los patrones de participación electoral se inclinan lo suficiente a su favor. Las pruebas disponibles favorecen a Uthmeier, aunque la contienda es menos predecible de lo que podría sugerir una sola encuesta que le otorgue una ventaja de 10 puntos.

Distrito congresional 27: María Elvira Salazar frente a Eliott Rodríguez

Salazar (left) and Rodriguez.

La contienda entre la republicana María Elvira Salazar, quien busca la reelección, y el demócrata Eliott Rodriguez merece especial atención porque las cifras del registro electoral y las encuestas apuntan a una contienda más competitiva de lo que podría sugerir la ventaja republicana en el estado.

Las cifras del distrito disponibles en septiembre mostraban aproximadamente 151.400 republicanos registrados, 108.600 demócratas y 118.000 votantes sin afiliación partidista. Por lo tanto, los republicanos superaban a los demócratas por unas 42.800 inscripciones, mientras que los votantes independientes y sin afiliación representaban cerca del 30 % del electorado del distrito.

Estas cifras otorgan a Salazar una ventaja en el registro electoral, pero no indican cómo votarán esas personas. Los votantes sin afiliación partidista no constituyen un bloque político uniforme, y las cifras de inscripción no sustituyen los datos de participación electoral ni las preferencias por los candidatos.

Las encuestas han mostrado una contienda reñida. Sondeos realizados a finales de agosto y en septiembre encontraron un empate o una ligera ventaja para Salazar en las primeras comparaciones entre los candidatos. Una encuesta mostró a Rodríguez por delante después de que los entrevistados escucharan descripciones de los candidatos y sus antecedentes. Este último resultado debe interpretarse con cautela, porque refleja las respuestas tras la exposición a información de estilo electoral, no necesariamente el voto que se produciría el día de las elecciones.

Las posiciones de Salazar sobre la inmigración y la administración Trump podrían ser relevantes en un distrito con una población hispana numerosa. Sus partidarios pueden considerar que su experiencia y su alineación republicana son ventajas; sus críticos pueden ver ese mismo alineamiento como un lastre en medio del descontento con las políticas federales de inmigración y con la economía.

Rodríguez debe convertir su desafío en votos. Para lograrlo, necesita una fuerte participación demócrata y suficiente apoyo de los independientes y de algunos votantes registrados como republicanos. Salazar, por su parte, debe conservar una parte suficiente de su coalición electoral para resistir cualquier cambio en el clima político.

Posibles resultados: Salazar conserva el escaño, posiblemente por un margen estrecho; Rodríguez gana una contienda reñida al conseguir el apoyo de independientes y aumentar la participación demócrata; o una ola más amplia de rechazo a la administración produce una victoria demócrata más contundente. Salazar sigue contando con la ventaja estructural del registro electoral, pero las encuestas disponibles indican que la contienda merece atención.

Tres posibles escenarios para noviembre

Los resultados de estas cuatro contiendas no tienen por qué coincidir. Un votante puede apoyar a un gobernador republicano y a un candidato demócrata al Congreso, o estar en contra del presidente y, aun así, apoyar a un funcionario estatal republicano.

Tres escenarios generales ilustran las posibilidades:

1. Los republicanos conservan las cuatro contiendas.

Este resultado coincidiría con los promedios actuales de las encuestas y con la ventaja republicana en el registro electoral. Podría producirse si el descontento con Trump no se traduce en suficientes cambios de voto para alterar las contiendas individuales, o si los republicanos acuden a votar en mayor proporción que los demócratas.

2. Los demócratas ganan una o más contiendas reñidas.

Este escenario se vuelve más plausible si persiste el descontento económico, la guerra continúa teniendo un costo político y los votantes demócratas acuden a las urnas en gran número. Las contiendas reñidas podrían depender de cambios relativamente pequeños en la participación o en las preferencias electorales. Una victoria demócrata en una contienda no necesariamente anticiparía una en las demás.

3. Una ola más amplia de rechazo a la administración produce varias victorias demócratas.

Un cambio más pronunciado en contra del partido del presidente podría hacer mucho más competitivas las contiendas que normalmente favorecen a los republicanos. Un resultado así probablemente exigiría algo más que el descontento: los demócratas tendrían que movilizar a sus votantes, conquistar a suficientes independientes y convencer a algunos electores que en elecciones anteriores apoyaron a los republicanos de cambiar su voto.

Este tercer escenario es posible, pero las encuestas disponibles al 11 de octubre no demuestran que vaya a ocurrir. Las encuestas actuales siguen favoreciendo a los republicanos en las cuatro contiendas.

El veredicto debe esperar a los votantes

La ventaja republicana en el registro electoral de Florida es real. También lo es la evidencia de que el entorno político se ha vuelto más difícil para el partido del presidente.

Ninguno de esos hechos debe confundirse con una predicción de los resultados finales. Las encuestas son fotografías de un momento, no resultados electorales. Están sujetas a factores como el muestreo, la metodología, los votantes indecisos y las estimaciones de participación. Las campañas pueden cambiar la dinámica, y las tendencias nacionales no afectan por igual a todos los distritos ni a todos los candidatos.

La conclusión más defendible es que los republicanos siguen siendo favoritos en estas cuatro contiendas en Florida, aunque el grado de incertidumbre varía. Las elecciones al Senado y para gobernador han mostrado resultados particularmente ajustados. La contienda por la fiscalía general presenta diferencias importantes entre las encuestas individuales. Y la carrera congresional de Salazar combina una ventaja republicana en el registro electoral con encuestas que apuntan a un desafío serio.

Un año político fuera de lo común puede alterar las expectativas electorales habituales. Si este año lo hará en Florida es una pregunta que, en última instancia, responderán los votantes, no las encuestas.

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