
Donald J. Trump: una definición
No es un presidente. Ni siquiera es un hombre. Es, simplemente, la destilación enfermiza de todo aquello que este país jura no ser, pero que siempre ha sido.
Oliver Kornetzke, un escritor cuyos comentarios sobre la política estadounidense y mundial se caracterizan por su cruda honestidad, define a Trump en Instagram:
“Considere esto. La carroña purulenta de la podredumbre estadounidense, embutida en un traje que le queda mal: la sordidez de un estafador, la cobardía de un evasor del servicio militar, la gula de un parásito, el racismo de un miembro del Ku Klux Klan, el machismo de un pervertido de callejón, la ignorancia de un borracho de cantina y la codicia de un demonio de fondos de inversión especulativos… todo pintarrajeado de naranja y exhibido como un cerdo premiado en una feria rural.
“No es un presidente. Ni siquiera es un hombre. Es, simplemente, la destilación enfermiza de todo aquello que este país jura no ser, pero que siempre ha sido: la arrogancia disfrazada de excepcionalismo, la estupidez presentada como sentido común, la crueldad vendida como fortaleza, la codicia exaltada como ambición y la corrupción venerada como si fuera el Evangelio.
“Es la sombra de Estados Unidos hecha carne, un ídolo de calabaza podrida que demuestra que, cuando una nación se arrodilla ante el dinero, el poder y el rencor, no solo pierde el alma: también defeca esta obscenidad hinchada y repugnante, y lo llama líder.”
