La caza de brujas comunistas y el cambio de régimen

Según el Departamento de Estado, Cuba es responsable, al menos en parte, de los Panteras Negras, el National Lawyers Guild, Black Lives Matter, los “disturbios” tras la muerte de George Floyd, los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, Angela Davis, el activismo universitario, los organizadores contra el ICE, Antifa y muchos más...

Cuba, un país que atraviesa una devastadora crisis económica con más de 20 horas diarias de apagones, aparentemente ha desempeñado un papel fundamental en “volver a Estados Unidos contra sí mismo” mediante una “extensa red de influencia y espionaje”.

Según el Departamento de Estado, Cuba es responsable, al menos en parte, de los Panteras Negras, el National Lawyers Guild, Black Lives Matter, los “disturbios” tras la muerte de George Floyd, los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, Angela Davis, el activismo universitario, los organizadores contra el ICE, Antifa, Amy Goodman de Democracy Now!, el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, la alcaldesa de Los Ángeles Karen Bass… y la lista continúa.

Y sí, Belly of the Beast también aparece mencionado como parte de esta vasta conspiración comunista, debido a nuestro papel de ayudar a Hasan Piker a filmar un documental durante su estancia en Cuba.

Según el informe, la influencia “subversiva” de Cuba incluso ha alcanzado a políticos liberales del ‘mainstream’, como Barack Obama, y a instituciones como la Universidad de Harvard.

“La cosa más estúpida que he leído”

El informe parece asumir sin reparos sus paralelismos con el macartismo, al citar las “listas negras”, las investigaciones y procesamientos de la era McCarthy, y un conjunto de leyes anticomunistas como mecanismos que aplastaron eficazmente al Partido Comunista para 1959. El contexto histórico se lee menos como una advertencia y más como un manual para una futura campaña de represión.

Al intervenir en la Cámara de Representantes tras regresar de un viaje a la isla, el congresista Mark Pocan (demócrata por Wisconsin) calificó el informe como “la cosa más estúpida, más fantástica y más sesgada” que ha leído en su vida.

El documento es una mezcla absurda de historia distorsionada y conclusiones conspirativas de gran alcance. Sin embargo, sus implicaciones políticas son muy reales.

El informe persigue dos objetivos:

1. Justificar la represión en Estados Unidos.
El informe presenta a los movimientos de protesta, periodistas, académicos, organizaciones de solidaridad y activistas estadounidenses no como actores independientes, sino como productos o instrumentos de un gobierno extranjero hostil. De este modo, proporciona un pretexto para la represión interna, facilitando la difamación, el descrédito, la persecución y el silenciamiento de voces críticas.

2. Justificar un cambio de régimen en Cuba.
El informe sostiene que Cuba ha intentado atacar a Estados Unidos desde dentro, convirtiendo a “los estadounidenses en instrumentos de la destrucción de su propia nación” al “persuadir a los hijos de Occidente para que se vuelvan contra su propia herencia”. Al presentar a Cuba como una amenaza existencial —no solo para la seguridad de Estados Unidos, sino también para la sociedad estadounidense en su conjunto—, la administración Trump refuerza aún más su argumento a favor de la guerra económica y de una posible intervención militar.

“Una vergüenza y un peligro”

La exdiplomática estadounidense Orna Blum escribió en su boletín de Substack que múltiples fuentes del Departamento de Estado le aseguraron que el informe no pasó por el “proceso estándar de revisión”, mediante el cual documentos de este tipo se asignan, redactan y aprueban antes de su publicación.

Según Blum, el hecho de que se omitiera el procedimiento habitual indica que el informe probablemente fue redactado por funcionarios de nombramiento político del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional (ambos dirigidos por Marco Rubio).

“Los diplomáticos de carrera están atónitos: por la mala calidad de la redacción, por la improvisada lección de historia y, sobre todo, por lo poco disimulado que resulta el intento de convertir un informe de política exterior en una lista negra en plena temporada electoral”, escribió Blum.

Un exalto funcionario dijo a Blum que el informe constituye “una vergüenza y un peligro”.

Este artículo fue publicado originalmente por Belly of the Beast.
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