Experiencias internacionales del retorno de emigrantes III. El caso de Cuba

Tercero y último artículo sobre el retorno de emigrantes a sus países de origen, en el que aterrizamos el tema del retorno en nuestro país y proponemos algunas recomendaciones de políticas para estimular el retorno de migrantes.

Cuba es un país de emigración con pérdida sistemática de población en edad productiva y reproductiva. Sin embargo, también hay un pequeño flujo de retorno involuntario a partir de las devoluciones sistemáticas comprendidas en los acuerdos migratorios con EE.UU. y otros países que se mantienen en vigor. Según información pública del MININT, en 2025 la cifra asciende a más de 800 deportados hasta agosto.

Al igual que está sucediendo con otros países, donde muchos de sus connacionales en EE.UU. enfrentan el riesgo de deportación, hacia Cuba se están produciendo retornos “voluntarios” no asistidos, de manera individual, para evitar una orden de deportación formal. Estas cifras no se han hecho públicas. No obstante, se trata de un fenómeno social relevante en las condiciones de la sociedad en general y de las familias en particular, en un contexto económico difícil y desprovisto de políticas relacionadas con el retorno, como proceso que sea funcional al desarrollo del país.

Recomendaciones para Cuba sobre retorno de migrantes

Para Cuba “regularizar, asistir, facilitar y estimular el retorno de los emigrados” se requiere, primero, una política de Estado para la emigración y los migrantes que signifique un cambio significativo en la relación del país con sus connacionales, teniendo en cuenta intereses de ambas partes y siendo funcional al desarrollo de la sociedad cubana actual. Esa transformación significa tomar acciones concretas, entre las que se sugiere:

  • Crear una institución dedicada a la atención integral a los migrantes cubanos, independiente al Ministerio de Relaciones Exteriores y subordinada al Consejo de Estado o Consejo de Ministros; dentro ella, una oficina que funcione como centro de acogida inicial a los retornados y que facilite soluciones a los problemas que enfrenten.
  • Elaborar una estrategia de país, multidimensional y multiactoral, para la atención integral a los cubanos en el exterior y a la circularidad –retornos temporales- en la movilidad de esta población.
  • Incentivar el retorno de migrantes y sus familiares a través de medidas gubernamentales y programas que brinden facilidades a los migrantes. El objetivo principal es garantizar la inserción social de los retornados al país de formas individual y colectiva saludables y la diversidad de participación personal e institucional de los migrantes cubanos.
  • En particular, promover la inserción laboral de personas altamente calificadas en el sector universitario, salud, educación, tecnológico e industrial. Esto requiere del apoyo de muchas instituciones del Estado, que deben articularse al trazar sus propias políticas con relación a los CRE.
  • En la actual situación que vive el país, es importante promover que las personas que decidan moverse hacia otros lugares, incluyan el retorno como una opción en su proyecto migratorio y en cualquiera de sus modalidades.
  • Potenciar las vías para el retorno virtual/implícito, espacios de desarrollo de los migrantes desde sus países de residencia, mediante acceso a la educación superior y programas de capacitación en Cuba a distancia, así como acceso a empleos y trabajos, remunerados o no, que les permita contribuir al desarrollo del país. La mayor contribución radica en que se potencia el desarrollo del país desde sus propios connacionales, con independencia de donde se establezcan para residir.
  • Se necesita que las experiencias migratorias de retorno, circularidad y relaciones transnacionales se conozcan y difundan por los medios de comunicación, mostrando el gran abanico de prácticas y motivaciones que existen para mantener los vínculos, anclados en una política de inserción de la migración a su nación, que contribuya a desmotivar emigrar.
  • Son condiciones necesarias para aspirar a retornos voluntarios significativos, tanto físicos como implícitos, y a facilitarles medios de vida y trabajo a los retornos forzosos, que la economía del país de recupere y crezca, que se desarrolle un sector privado pujante, y que se faciliten las inversiones de los cubanos dondequiera que radican en todas las formas de propiedad.
  • El país carece de una política de inversiones para el sector privado, lo cual dificulta que los cubanos residentes en el exterior (CRE) vean como atractivo fundar nuevos negocios o invertir en los existentes, amén de que también limita a los residentes en el país. La Ley de Inversión Extranjera se circunscribe a inversiones de extranjeros, incluyendo CRE, con el Estado, y la mayoría de las oportunidades son para negocios de grandes montos, por lo cual es inadecuada para atraer inversiones de los CRE.
  • Permitir la entrada al país, libre de pago de tributos, los materiales asociados a proyectos de inversión, como instrumentos profesionales, maquinarias, equipos, bienes de capital nuevos o usados que se utilizarán en el proyecto a desarrollar.
  • Dar acceso a créditos para proyectos productivos, en particular agrícolas y de recuperación de capacidades industriales ociosas; apoyarse para ello en los programas multilaerales y bilaterales de colaboración extranjera.
  • El país despliega una política de vivienda estrecha para las grandes necesidades de la población, limitada a la construcción por entidades del Estado y sus organizaciones, y la restringida y condicionada construcción por esfuerzo propio, con escasez de materiales. Hasta tanto no se creen variantes de inmobiliarias estatales, cooperativas, privadas o mixtas, que permitan atraer inversiones para la construcción de viviendas, la falta de éstas presenta severas limitaciones para los retornados.
  • Brindar información y asesoría legal gratuita en asuntos migratorios a los CRE y a los retornados, en particular, brindar asesoría en temas de migración, inversiones, vivienda, entre otros.
  • Brindar apoyo psicosocial, especialmente, a la infancia y la ancianidad para lidiar con la desestructuración de la vida cotidiana que significa la migración y el retorno, así como las necesarias reintegraciones que afectan el bienestar psicológico de las personas, familias e instituciones involucradas. Contribuir a la salud personal y colectiva en la sociedad cubana actual.

Cuba necesita de todos sus nacionales, dondequiera que residan, para contribuir a su recuperacion y desarrollo. Emigrar no significa alejarse, abandonar, ausentarse del presente y futuro de la patria. Promover y mantener los vínculos entre connacionales puede y debe ser una meta alzanzable, si nos lo proponemos.

Rafael Betancourt, economista, profesor universitario.

I.

Experiencias internacionales del retorno de emigrantes I. Países con mayor número de retornos

II.

Experiencias internacionales del retorno de emigrantes II. Políticas sobre retorno migratorio de países seleccionados

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