
¿Cuba forma parte del plan de Rubio?
Las tensiones aumentan en el Caribe y algunos analistas afirman que lo que ocurre en Venezuela no se limita al narcotráfico o a la democracia.
Las tensiones aumentan en el Caribe y algunos analistas afirman que lo que ocurre en Venezuela no se limita al narcotráfico o a la democracia. Podría tratarse, de hecho, de una estrategia calculada para asfixiar a Cuba. ¿En el centro de este drama geopolítico? El secretario de Estado, Marco Rubio.
Recientemente, Estados Unidos ha llevado a cabo su mayor despliegue militar en el Caribe desde la Crisis de los Misiles, según expertos. Con un grupo de ataque de portaaviones liderado por el USS Gerald R. Ford y cerca de 10,000 soldados ya desplegados en la zona, estos puntos críticos de escalada han suscitado gran preocupación.
Oficialmente, Washington afirma que su objetivo es el narcotráfico y la violencia asociada a él. Sin embargo, como argumentan William LeoGrande, profesor de gobierno y experto en América Latina, y el historiador Peter Kornbluh, el objetivo final podría ser un cambio de régimen. Su preocupación: al derrocar a Nicolás Maduro, Estados Unidos podría cortar el suministro de petróleo venezolano a La Habana.
Cuba, que depende de Caracas para obtener petróleo asequible, podría verse abocada a una espiral económica perjudicial. ¿El resultado? Un gobierno cubano debilitado, posiblemente más expuesto a la influencia externa.
La postura de Cuba: no solo observar, sino también prepararse.
La alianza de Caracas con La Habana no es solo ideológica; se basa en décadas de cooperación económica y militar. Cuba ha enviado personal médico, asesores de inteligencia e incluso expertos militares para apoyar a Venezuela. Los analistas temen que, si los ataques estadounidenses alcanzan objetivos militares venezolanos, la vida de los cubanos podría estar en peligro.
Mientras tanto, La Habana no permanece en silencio. El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano ha hecho un llamado a la movilización global, advirtiendo que las fuerzas estadounidenses dirigidas contra Venezuela tendrían consecuencias incalculables para todo el hemisferio. El canciller Bruno Rodríguez ha acusado a Rubio de impulsar una campaña de máxima presión que, según él, es profundamente personal y no se alinea con la misión declarada del presidente Trump.
El papel de Rubio: ¿Arquitecto de un proyecto para su legado?
Los observadores afirman que Rubio desempeña un papel fundamental en esta estrategia. Como Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, ahora ostenta el poder que durante mucho tiempo ha anhelado moldear. Según LeoGrande y Kornbluh, el objetivo final de Rubio podría ser nada menos que “el fin de Cuba”.
Los críticos de Rubio, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, argumentan que su agenda no es solo política, sino también profundamente personal. Rodríguez ha condenado públicamente la escalada de Rubio como “muy personal y corrupta”, advirtiendo que corre el riesgo de sacrificar los intereses estadounidenses más amplios en aras de construir un legado ideológico.
A lo largo de los años, Rubio ha vilipendiado sistemáticamente a los gobiernos de La Habana y Caracas, acusándolos de represión, violaciones de derechos humanos y de desestabilización regional. Los ha retratado no solo como autoritarios, sino también como amenazas existenciales para un hemisferio democrático.
Realismo vs. Ambición: ¿Funcionará?
A pesar de la audacia de la estrategia, los expertos siguen siendo escépticos sobre su capacidad para lograr el resultado deseado por estas y otras razones:
- La contrapresión económica podría no derrocar a La Habana.
Los analistas señalan que Cuba depende menos del petróleo venezolano que en décadas pasadas. Si bien perder ese apoyo sería doloroso, tal vez no sea la solución milagrosa que algunos halcones esperan.
- El sufrimiento humano no equivale a una convulsión política.
LeoGrande y Kornbluh advierten que el empeoramiento de las condiciones económicas no necesariamente se traduce en rebelión; también podría profundizar una mentalidad de asedio o represión.
- El riesgo militar es alto.
Una confrontación prolongada podría desestabilizar la región, provocando migraciones, consecuencias económicas e incluso un conflicto de guerrillas en Venezuela, según observadores.
- Respuesta militar cubana limitada.
A pesar de sus firmes declaraciones públicas, Cuba se muestra cautelosa al considerar involucrarse directamente en una guerra entre Estados Unidos y Venezuela. Según informes, su apoyo podría limitarse a la logística, el entrenamiento y la inteligencia, no a una confrontación militar a gran escala.
Lo que está en juego: una apuesta de alto riesgo
Si la estrategia funciona —si Maduro cae y la producción petrolera venezolana disminuye— podría asestar un golpe largamente esperado al gobierno cubano. Sin embargo, los analistas advierten que los costos podrían ser elevados: para los venezolanos, para Cuba y para la influencia estadounidense en América Latina.
El esfuerzo de Cuba por obtener apoyo internacional busca desviar la presión y evitar una guerra a gran escala. Cuenta con aliados dispuestos a respaldar ese esfuerzo, desde Moscú hasta Pekín.
Para Rubio, esto es más que política exterior. Algunos dicen que es su legado. Pero en Estados Unidos, en general, la apuesta podría tener consecuencias imprevistas y de gran alcance.
Felipe Pagliery es profesor de historia jubilado. Vive en West Palm Beach, Florida. Las fuentes de este artículo incluyen: Foreign Policy, The Washington Post, Brasil de Fato, entre otras.
El papel de Rubio: ¿Arquitecto de un proyecto para su legado?