
El drástico giro a la derecha en Chile: la victoria presidencial de José Antonio Kast
El ascenso de Kast es especialmente notable dados los esfuerzos de larga data de Chile para abordar el legado de la dictadura de Pinochet.
La segunda vuelta presidencial de Chile, celebrada el 14 de diciembre, supuso uno de los cambios políticos más significativos en la historia reciente del país. El candidato de extrema derecha, José Antonio Kast, ganó con aproximadamente el 58% de los votos, derrotando a Jeanette Jara, la candidata de izquierda apoyada por la coalición de centroizquierda en el gobierno, quien obtuvo poco menos del 42%. Esto representa el giro a la derecha más decisivo de Chile desde el fin de la dictadura de Pinochet en 1990.
Un candidato de larga trayectoria finalmente triunfa
La victoria de Kast marcó su tercer intento por la presidencia, tras campañas fallidas en 2017 y 2021. En la primera vuelta, el 1 de noviembre, Jara lideró por un estrecho margen con el 26,85 %, mientras que Kast obtuvo el 23,93 %. Sin embargo, otros tres candidatos de derecha —Franco Parisi, Johannes Kaiser y Evelyn Matthei— quedaron muy cerca y todos respaldaron a Kast para la segunda vuelta, lo que fortaleció el voto de la derecha.
En la segunda vuelta, el apoyo a Kast creció significativamente. Con más del 99% de los votos escrutados, obtuvo el 58,21%, ganando en las 16 regiones y evidenciando un deseo generalizado de cambio político entre la ciudadanía.
Voces de la campaña y la noche electoral
En su discurso de victoria, Kast enfatizó la renovación nacional, declarando: “Trabajaremos incansablemente para restaurar la paz, el orden, el crecimiento y la esperanza. Chile volverá a estar libre de delincuencia, de angustia y de miedo”.
Esta retórica se hizo eco de los principales temas de su campaña: seguridad pública y una estricta política migratoria, cuestiones que muchos chilenos identificaron como sus principales preocupaciones de cara a las elecciones.
Por su parte, Jara, tras la derrota, también se dirigió a sus seguidores con un mensaje que buscaba tender puentes ante la profunda división partidista:
“La democracia habló fuerte y claro… A quienes nos apoyaron y fueron convocados por nuestra candidatura, tengan claro que seguiremos trabajando por avanzar en una mejor vida en nuestra patria. Juntos y de pie, como siempre lo hemos hecho”.
En una reflexión aparte sobre el resultado, Jara añadió: “Nuestra democracia se fortalece cuando respetamos la voluntad de la ciudadanía… En la derrota es donde más se aprende”.
El presidente saliente, Gabriel Boric, también reconoció la transición y le dijo a Kast: “Siempre estaré disponible para colaborar por la patria”.
El regreso del péndulo político
El panorama político chileno ha mostrado durante mucho tiempo un patrón en el que las coaliciones gobernantes tienen dificultades para ganar la reelección inmediata. Desde la transición de la dictadura a la democracia, ningún partido gobernante ha logrado asegurar dos mandatos presidenciales consecutivos, lo que evidencia un electorado que tiende a oscilar en busca de soluciones a problemas urgentes. Esta dinámica fue evidente en 2025, cuando la insatisfacción de los votantes con la delincuencia, las presiones económicas y las preocupaciones migratorias llevaron a un candidato de derecha a ganar la presidencia tras un gobierno de centroizquierda.
Sin embargo, lo que distingue a esta elección es que, por primera vez en la era democrática, llevó a la presidencia a una figura de extrema derecha, con un historial de declaraciones y propuestas políticas controvertidas. El ascenso de Kast es especialmente notable dados los esfuerzos de larga data de Chile para abordar el legado de la dictadura de Pinochet.
Temas de campaña: Seguridad, migración y cambio económico
La campaña de Kast se centró en temas de ley y orden y control de la inmigración. Después de años de creciente preocupación por la delincuencia violenta y los desafíos de la migración indocumentada, su promesa de un “gobierno de emergencia” caló hondo entre muchos votantes que creían que el gobierno había perdido el control.
En declaraciones de campaña, a menudo describió a la administración saliente como la causante del desorden.
“Este gobierno causó caos, este gobierno causó desorden, este gobierno causó inseguridad… Vamos a crear orden, seguridad y confianza”.
En materia económica, Kast ha prometido recortes significativos en el gasto público manteniendo los programas sociales, una promesa que los economistas han cuestionado por considerarla inviable sin una reestructuración importante.
Reacciones nacionales e internacionales
Las reacciones internacionales a la victoria de Kast han sido diversas. Figuras políticas estadounidenses ofrecieron rápidamente sus felicitaciones, y el presidente de extrema derecha de Argentina, Javier Milei, también mostró su apoyo desde el principio, lo que indica posibles nuevas alianzas en la diplomacia latinoamericana. Mientras tanto, algunos observadores temen que la política exterior de Chile se acerque más a Washington, potencialmente a costa de la cooperación regional previa.
A nivel nacional, las reacciones del mercado fueron inmediatamente positivas, con el fortalecimiento del peso y la expectativa de un entorno más favorable para las empresas. Sin embargo, los analistas advierten que Kast aún enfrenta importantes obstáculos: su partido, el Republicano, carece de mayoría en el Congreso, lo que podría limitar su capacidad para aprobar reformas clave sin formar coaliciones.
Un punto de inflexión para Chile y Sudamérica
La elección de Kast refleja un giro más amplio hacia la derecha en algunas partes de América Latina, tras las recientes victorias de líderes conservadores en países como Ecuador y Argentina. Al mismo tiempo, otras naciones mantienen gobiernos de centroizquierda o de coalición.
Los votantes chilenos han hablado, otorgando un mandato a un cambio conservador. La forma en que el presidente electo Kast convierta la retórica de campaña en políticas concretas influirá en el rumbo político y en las políticas públicas de Chile durante los próximos cuatro años. Con una profunda polarización y desafíos urgentes por delante, el país se encuentra en una encrucijada, en medio de una reconfiguración regional y de ajustes internos.
