Díaz-Canel en China y la tentación de Guangdong

El presidente cubano visitó China para asistir a los actos conmemorativos del 80.º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la agresión japonesa y la Segunda Guerra Mundial antifascista.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel visitó China a principios de septiembre de 2025 para asistir a los actos conmemorativos del 80.º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la agresión japonesa y la Segunda Guerra Mundial antifascista. La visita también marcó el 65.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

La visita atrajo considerable atención internacional. Sin embargo, fue la visita de Díaz-Canel a la provincia de Guangdong la que generó mayor especulación. ¿Podría Cuba estar contemplando un cambio inspirado en la transformación económica más notable de China, mientras la isla enfrenta una de sus peores crisis económicas en décadas, marcada por una inflación galopante, frecuentes apagones y una ola de emigración sin precedentes?

Las palabras de Díaz-Canel en Pekín parecieron sugerir algo más que simple cortesía diplomática. Durante las reuniones con el gobernador de Guangdong, Wang Weizhong, el líder cubano enfatizó la importancia del “intercambio de experiencias”, mencionando específicamente la visita de Fidel Castro a la región en 1995. El mensaje era claro: Cuba busca una salida a sus problemas económicos y Guangdong podría tener algunas de las soluciones.

El Modelo de Guangdong: Reforma Sin Revolución

Para comprender el simbolismo de la visita de Díaz-Canel a Guangdong, hay que remontarse a finales de la década de 1970, cuando China, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, lanzó un ambicioso experimento de “socialismo con características chinas”. Guangdong, por su proximidad a Hong Kong, capitalista, y su población ávida de oportunidades, fue elegida como campo de pruebas para la reforma.

Ciudades como Shenzhen, antaño un tranquilo pueblo pesquero, se transformaron en megaciudades globales mediante la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE). Estas zonas recibieron mayor libertad para atraer inversión extranjera, ofrecer incentivos fiscales e implementar políticas favorables a las empresas, mientras que el Partido Comunista Chino mantuvo un férreo control sobre el poder político.

Fue un gran acuerdo: oportunidades económicas a cambio de obediencia política. Los resultados fueron espectaculares. Pero, ¿puede Cuba, una nación insular con circunstancias muy diferentes, aspirar a lograr algo similar?

El comienzo vacilante de Cuba: La decepción del Mariel

Cuba ha experimentado con su propia versión de reforma económica. En 2013, lanzó la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, promoviéndola como un futuro centro de inversión extranjera. Sin embargo, una década después, el proyecto se ha estancado. La burocracia, la toma de decisiones centralizada y la falta de transparencia legal han desalentado a los inversores.

El viaje de Díaz-Canel a Guangdong podría indicar la intención de revisar y expandir este modelo, posiblemente estableciendo nuevas ZEE o flexibilizando aún más las regulaciones. Sin embargo, los críticos enfatizan que, sin cambios estructurales genuinos, es probable que estos esfuerzos fracasen nuevamente.

¿Puede Cuba realmente convertirse en el próximo Guangdong?

President Miguel Díaz-Canel Bermúdez held a working meeting with Wang Weizhong, Governor of Guangdong Province of the People’s Republic of China.

La brecha entre Guangdong en la década de 1980 y Cuba en 2025 es enorme. China accedió al capital internacional a través de Hong Kong y podría enviar a millones de migrantes a trabajar en sus fábricas. En contraste, Cuba tiene una población envejecida y en declive, una infraestructura deficiente y está casi completamente aislada de los mercados globales.

Además, Cuba carece de la base industrial y del ecosistema tecnológico que impulsaron el auge de Guangdong. Intentar copiar el modelo chino puede ser inspirador, pero también es muy poco realista dadas las circunstancias actuales.

Una apuesta política: ¿Prosperidad sin pluralismo?

Más allá de la economía, un tema mucho más delicado es la política. La transformación de China no incluyó reformas democráticas. En cambio, fortaleció el control autoritario con nuevas herramientas: vigilancia digital, censura y nacionalismo de Estado.

¿Podría Cuba estar planeando un camino similar: una apertura económica sin liberalización política?

La sociedad civil cubana discrepa. Durante la última década, un mayor número de ciudadanos ha exigido algo más que una simple mejora económica. Buscan libertad de expresión, opciones políticas y derechos humanos. Una apertura al estilo de Guangdong podría generar beneficios económicos a corto plazo, pero es poco probable que satisfaga a un público cada vez más consciente de las posibilidades de un mundo más abierto.

Cuba en una encrucijada

La referencia de Díaz-Canel a la visita de Fidel a Guangdong en 1995 está llena de simbolismo, pero la historia no siempre se repite. La Cuba de 2025 no es la misma que la de 1995. La población está más conectada digitalmente, más desilusionada y más ansiosa por un cambio real.

Si Díaz-Canel se toma en serio las reformas, se enfrenta a una disyuntiva: adoptar un modelo que priorice el crecimiento económico bajo el actual régimen unipartidista o mirar hacia Europa del Este: hacia el Plan Balcerowicz en Polonia, la terapia de choque de la República Checa o la vía rápida de los países bálticos hacia la integración en la UE. Estas transiciones imperfectas aún resuenan con mayor fuerza entre los ciudadanos que sueñan no solo con prosperidad, sino también con dignidad, democracia y autodeterminación.

Conclusión: Entre la reforma y la resistencia

La visita de Díaz-Canel a Guangdong es más que un simple gesto diplomático: indica que el gobierno cubano busca respuestas. Sin embargo, al adoptar el modelo de China, La Habana corre el riesgo de adoptar un modelo que solo ofrece soluciones parciales: supervivencia económica sin legitimidad política.

Mientras el pueblo cubano sigue enfrentando dificultades y luchando por el cambio, la pregunta persiste: ¿Impulsará el gobierno la reforma o será solo una ilusión?

Este artículo fue escrito por el equipo de Progreso Weekly con la ayuda de IA e información recopilada de varios artículos, incluyendo Cuba Headlines.