El Martí de la Plaza de la Revolución

En el concurso definitivo, convocado en 1943, para seleccionar el proyecto del monumento a José Martí en lo que sería la Plaza Cívica o de la República (Plaza de la Revolución) resultó premiado el del arquitecto Aquiles Maza y del escultor Juan José Sicre. El segundo lugar correspondió al de los arquitectos Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, y el tercero fue para el proyecto de los arquitectos e ingenieros Enrique Luis Varela y colaboradores y el escultor Alexander Sambugnac. Como el proyecto a ejecutar en la Plaza sería el de Maza-Sicre, se dispuso que el de Govantes y Cabarrocas, muy funcional, se edificase como Biblioteca Nacional, y el tercero se adaptase para un monumento a Carlos Manuel de Céspedes por no disponer el Padre de la Patria en La Habana de un monumento digno de su estatura. De los tres, el del primer lugar era de ejecución obligatoria, por disponerlo así las bases del certamen, y fue el único que no se ejecutó.

En 1952, a su regreso al poder tras el golpe de Estado del 10 de marzo, Batista aseguró que todo se haría como se estableció en el concurso del 43.  Pero seis semanas después decidió que se llevara a la práctica el de Varela, su cúmbila político. La violación motivó la protesta del Colegio de Arquitectos, pero Sicre aceptó esculpir la estatua sedente del Apóstol que se adicionó al proyecto de Varela. Y este fue el erigido.

MEMORIAL

El monumento se ubica sobre una suave colina entre la Plaza propiamente dicha, y el Palacio de la Revolución, construido originalmente para Palacio de Justicia.  Componen el conjunto la estatua del Apóstol, un obelisco o pirámide y una pequeña explanada, donde se llevan a cabo actos protocolares.  Unos metros más adelante, adyacente a la Avenida Paseo y a la Plaza misma, se encuentra la tribuna desde donde se ha presidido la mayor parte de las masivas concentraciones populares desde 1959.

La base del obelisco, que consta de cinco salones que se corresponden con las cinco puntas de la estrella enorme sobre la que se levanta, lo ocupa el Memorial José Martí. Se inauguró este Memorial el 28 de enero de 1996, en ocasión del 134 aniversario del natalicio del Héroe Nacional.

La Plaza de la Revolución, principal centro político y administrativo de la República, recibió tal nombre de 16 de julio de 1961, aunque ya para entonces había sido escenario de magnas concentraciones populares como la del 26 de julio de 1959, en la que el Comandante en Jefe reasumió el cargo de Primer Ministro al que había renunciado por desavenencias con el Presidente de la nación. Fue allí donde, el 2 de septiembre de 1960, el pueblo de Cuba constituido en Asamblea General Nacional, aprobó la Declaración de La Habana. 

Volviendo al monumento, se impone recordar que tiene un diámetro de 78,50 m y la pirámide es de 27,29 m en su base, con una altura de 112,7 m desde la calle hasta la torre de remate.  La altura total, hasta los faros y banderas, es de 141,95 m sobre el nivel del mar.  Cuenta con un elevador que recorre 90 m.  Y con una escalera de 579 escalones. Su mirador posibilita una visión de 60 km y una vista panorámica de la ciudad de 360 grados.

Otras fuentes conceden al monumento una altura total de 138,5 metros.

La pirámide es de hormigón y acero y está revestida de mármol blanco de Isla de Pinos. Se emplearon en su construcción 20 000 metros cúbicos de hormigón, 40 000 quintales de acero y 10 000 toneladas de mármol.  

Los terrenos para el monumento costaron tres millones de pesos y el monumento 3,5 millones. Los trabajadores aportaron dos días de haber para contribuir a recaudar los fondos necesarios.

La estatua de Martí tiene 18 m de alto y es de mármol de Isla de Pinos. Martí aparece sentado, en actitud meditativa y envuelto en los pliegues de su toga.

Ciro Bianchi Ross. La Habana, 1948. Premio Nacional de Periodismo. Premio Nacional de Periodismo Cultural. Premio del Lector. Escribe una columna en el diario Juventud Rebelde.